“El anciano” envió su carta a
“la señora elegida y a sus hijos” (v.
1). Se alegra mucho de saber que algunos de los hijos de esta señora elegida
“caminan en la verdad” (v. 4). El utiliza el pronombre personal vosotros cuando les dice que tiene mucho
que escribir pero que espera visitarlos pronto (v. 12). Finalmente, concluye su
segunda epístola transmitiendo los saludos de la hermana de la señora escogida
(v. 13).
Algunos expositores toman literalmente las palabras “a la señora escogida y a sus hijos”, y
entienden que se trata de “la Señora
Elegida” o “una Señora Elegida”.
Hasta hay quienes hacen una transliteración de las palabras griegas y las
presentan como nombres propios: “la
Señora Electa”, o “la elegida Kuria”,
o “Electa Kuria”. Sin embargo, la
evidencia a favor de un uso común de estos nombres griegos transliteralizados
es casi inexistente en la literatura griega. Por lo tanto, solamente las dos
traducciones, la señora elegida (o escogida) y una señora elegida (o escogida),
son válidas.
Pero aun si aceptamos que podemos entender el apelativo
literalmente—una dama elegida y sus hijos—podemos de todos modos entender estas
palabras como una referencia a una iglesia local. En tal caso, la frase y sus hijos designan a los miembros de
la iglesia. Asimismo, el último versículo de la carta: “Los hijos de tu hermana elegida envían sus saludos” representa otra
manera de decir que los miembros de una iglesia hermana envían sus saludos.
Nótese que los hijos son los que envían los saludos, no su madre. Si tomamos la
redacción literalmente, tenemos que llegar a la conclusión de que la hermana de
la señora elegida ya no está viva. Por el contrario, si interpretamos que la
expresión señora elegida se refiere a
la iglesia, tenemos una explicación aceptable. No cabe duda de que “el anciano” (v. 1) es miembro de esta
iglesia en particular.
Además, los cambios del singular al plural (el singular
de los vv. 4, 5, 12 frente al plural de los vv. 6, 8, 10, 13) hacen más
probable que la referencia apunte a una iglesia más que a una persona en
particular. Me apresuro a agregar que estos cambios no siempre son perceptibles
en la traducción a determinados idiomas. Si tenemos en cuenta el uso del plural
vosotros o de sus variantes verbales,
parecería que el escritor se estuviese dirigiendo no a una sola familia sino a
toda una comunidad.
Aparte de esto, los apóstoles Pedro y Pablo personifican
a la iglesia con un nombre femenino. Por ejemplo, en su primera epístola, Pedro
escribe: “La que está en Babilonia,
elegida juntamente con vosotros, os envía sus saludos” (1 P. 5:13). Es
evidente que él quiere decir: “La iglesia
de Roma… os saluda”.
Y Pablo llama a la iglesia “la virgen” o “la esposa de
Cristo” (2 Corintios 11:2; Efesios 5:25–29). En definitiva, entonces, la
identificación femenina que se usa en 2 Juan para una congregación armoniza con
una forma de expresarse que encontramos en otros lugares.
Simplemente, no nos es posible determinar dónde vivían
los destinatarios de 2 Juan. Si tenemos en cuenta el largo ministerio de Juan
en Éfeso, conjeturamos que éste dirigió su carta a una iglesia determinada que
le era bien conocida y que estaba situada en la parte occidental del Asia
Menor.[1]
[1] Kistemaker, S. J. (2007). Comentario
al Nuevo Testamento: Santiago y 1-3 Juan (pp. 240–241). Grand
Rapids, MI: Libros Desafío.